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RAJARAM DAS

nama om visnu-padaya Krishna-presthaya bhu-tale
srimate bhakti-bhusana-svamin iti namine

Mi querido Guru Maharaja:

Por favor acepte mis más humildes reverencias.

¡Todas las glorias a Sri Sri Gaura Nitai!

¡Todas las glorias al movimiento del Señor Caitanya!

¡Todas las glorias a Srila Prabhupada!

No me es fácil escribirle, en cada Vyasa-Puja, alguien tan insignificante como yo, ¿qué puede decirle?, comparado con devotos que aquí se encuentran para leerle su ofrenda.

Cada día, gracias a usted, voy viendo lo maravilloso de este tiempo, lo valioso que es saber aprovecharlo.

Si alguien durante cada día, puede ver tan solo un ratito a las deidades, estar con devotos, cantar, leer y poder distribuir algo de esta Conciencia de Krishna, entonces se podrá decir que es feliz.

Como dice usted: “uno al levantarse, debe agarrar un zapato y pegarse en la cabeza, para despertarse bien y recordar las tareas que corresponden al servicio devocional (en mi caso tendrían que ser varios zapatazos).

Me considero demasiado afortunado, porque Krishna siempre me está recordando, cuando me levanto, al poner el primer pie en el piso, que tengo un guru.

Esto es algo muy difícil de explicar, tanto escrito, como verbalmente. Decir tengo un guru, no dice nada, sino cumplir con las órdenes del maestro espiritual; siempre recordar en llevar a cabo la tarea, la misión, el deber, la obligación, de ayudar a la prédica y hay tanto por hacer, expandiendo esta Conciencia serán muchas la personas que podrán ser favorecidas.

Es tan sólo hacer algo por Krishna.

Siempre recuerdo, cuando me tocó hacer el examen de iniciación, una de las preguntas y el voto era la de ayudar en la prédica al maestro espiritual.

Luego el día de la iniciación, cuando usted habló algunas palabras dijo: que todas las personas, que se encontraban presentes, deberían observar el comportamiento de los que seríamos iniciados, si llevábamos a cabo la tarea de servir a Krishna.

Mi querido Guru Maharaja, por su gran misericordia, hoy estoy recibiendo esas gotitas de néctar, al igual que todas las personas que aquí se encuentran, tan sólo por estar tan cerca suyo, por escucharlo, verlo y recibir todas sus bendiciones.

Al Señor Krishna, le pido que capacite mi mente, para valorar la magnitud que tiene tener un maestro espiritual, lograr comprender bien que en esta vida soy demasiado afortunado; mi orgullo innecesario no me permite ver más allá para servirlo con más y más y más amor; y no servirlo por servir.

Debo aprovechar esta forma humana, ya que cuando este cuerpo sea reducido a cenizas, halla sido bendecido con la Conciencia de Krishna.

Además saber aprovechar la contención que dan los devotos, muchas veces me he encontrado en situaciones por resolver y que mejor que buscar refugio en ellos, puedo asegurarle que he sido ayudado con todo su amor.

Para finalizar quería recordar y resaltar algunas de sus tantas cualidades:

Gracias, querido Guru Maharaja, por estar siempre dándonos sus instrucciones.

Su aspirante a sirviente,

Rajaram das