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JAYA GOVINDA das

nama om visnu-padaya Krishna-presthaya bhu-tale
srimate bhakti-bhusana-svamin iti namine

Querido Guru Maharaja:

Por favor acepte mis más humildes y respetuosas reverencias a sus pies de loto.

Permítame por favor ofrecer mis respetos a toda la asamblea de devotos que se ha reunido para celebrar este Vyasa-Puja.

Todos los devotos que forman parte de esta asamblea, sean iniciados por usted o no, recibimos la inmensa misericordia sin causa de Srila Bhakti-bhusana Swami.

Sin duda, me animo a decir que usted considera a cada devoto del yatra como su propio hijo y se preocupa y se ocupa con mucho amor en mantener esta gran familia unida en Conciencia de Krishna y este es un motivo por el cual todos estamos eternamente endeudados con su persona.

Muchos devotos, inspirados por esta actitud suya ejemplar y por su carácter, se ocupan en ayudarlo en su tarea, en su misión de servir a nuestro queridísimo abuelo espiritual, Su Divina Gracia Srila Prabhupada.

Es gracias a ellos que una persona tan baja y caída como yo pueda llegar a estar ocupada en su servicio.

Todos nuestros esfuerzos se hacen más livianos al ayudarnos mutuamente en santa asociación y esto es algo que usted siempre está enseñándonos.

Cuantas veces oímos de sus labios de loto decirnos que debemos volvernos sirvientes de todos los devotos, que debemos asociarnos con los devotos, que debemos tomar refugio en los devotos.

Querida familia de devotos, recordemos hoy quien es el maestro espiritual

saksad-dharitvena samasta-sastrair
uktas tatha bhavyata eva sadbhi
kintu prabhor yah priya eva tasya
vande guroh sri caranaravindam

Cuantas veces estoy cantando esto a la mañana y cuan difícil es realizar que mi maestro espiritual es la persona que Krishna eligió para representarlo y que es muy querido por Él.

He querido vivir lejos de casa, sin Krishna, la Persona que más me ama, y aún así, su amor es tan grande que satisface mis deseos y me da todo lo que hoy considero como de mi propiedad.

Pero no me abandona y se coloca dentro de mi corazón para aconsejarme a como abandonar lo que creo que es mío y volver a casa amándolo puramente, pero debido a que estoy completamente aturdido por mis deseos materiales, no puedo escucharlo.

Aún así, Krishna es tan bueno, que, indirectamente, me castiga amorosamente con la ilusión de su devota y sirvienta, Maya Devi, y me hace sufrir a causa de la identificación y al apego que tengo por lo que considero mi cuerpo, mi reputación , mi inteligencia, etc... Pero estoy tan confundido, que cuando el sufrimiento cesa por algún instante, considero tontamente que esa cesación del sufrimiento es la felicidad que tanto buscaba, me olvido de todo lo que sufrí y continúo apegado a mis pertenencias.

Krishna también envía a muchos sirvientes para ayudarme a devolver lo que no es mío pero soy tan necio que sigo defendiendo mis tontas e ilusorias pertenencias y me rebelo contra ellos, siendo capaz de ofenderlos, o robarles, o matarlos.

Por fin, ante mi necedad e ignorancia, Krishna me envía directamente a su muy querido representante, mi maestro espiritual, Bhakti-bhusana Swami, quien en su última visita a la granja cuando estábamos conversando, viendo mi alto grado de confusión ante los problemas de la vida, mirándome a los ojos y con una agradable sonrisa me dijo de una manera tan dulce como humilde: -Mi querido Jaya Govinda, ¿en qué te puedo servir?

No tengo palabras para explicar lo que ocurrió dentro de mi corazón ante semejante muestra de humildad y amor, sólo puedo decir que fue demoledor.

Queridos devotos, comparado con la mayoría de ustedes soy como una hormiga comparada con Hanumanji. No obstante, por favor, déjenme contribuir con esta piedrita insignificante, les pido que la acepten, así como el Señor Ramacandra aceptó el servicio de aquella hormiga. Por favor, escuchen esto: Quisimos estar lejos de casa, lejos de Krishna, tenemos un problema con Él debido a este deseo nuestro y todos los problemas que tenemos en nuestra vida son por este motivo. Siempre le echamos la culpa al mundo, a nuestros semejantes, a nuestros amigos, a los devotos y hasta llegamos en algunos casos a echarle la culpa al humilde y amoroso mensajero de nuestro Señor. Ese es nuestro recelo.

Por favor, recapacitemos, abandonemos todo recelo dentro del corazón, y rindámonos completamente a los pies de loto de nuestro querido Guru Maharaja, porque es nuestra única y última esperanza de verdadera vida.

Por fin, Guru Maharaja, quiero ofrecerle como regalo dentro de un paquete estos cinco artículos: mi cuerpo, mi mente, mi habla, mi alma y mi amor, sin recelos. Pero me resulta muy difícil separar este recelo del corazón y como no encontraba nada valioso con que envolver este paquete de regalos tome este recelo y envolví todo cuidadosamente con este recelo de mi corazón.

Por favor, Guru Maharaja, tome el paquete de regalos, rompa la coraza de recelo con el que está envuelto y acepte estos cinco artículos, de los cuales cuatro, (mi cuerpo, mi mente, mi habla y mi alma), siempre fueron suyos y de Krishna, por lo que en realidad, sólo los estoy devolviendo. Lo único que era mío y que no quería regalarle debido al recelo, era mi amor.

Muchas gracias Guru Maharaja, muchas gracias devotos, y disculpen por favor, de todo corazón, si hubo alguna ofensa de mi parte.

Su insignificante aspirante a sirviente de sus seres queridos,

Jaya Govinda das