Libros de Vyasa-Puja > Sri Vyasa-Puja 2004 > Bhaktina Verónica

Bhaktina Veronica
nama om visnu-padaya Krishna-presthaya bhu-tale
srimate bhakti-bhusana-svamin iti namine
Querido Guru Maharaja, benditos sean Sus divinos pies de loto, refugio de todas las almas condicionadas. ¡Todas las glorias a la inconcebible misericordia de Srila Prabhupada!, por darnos refugio bajo sus pies mediante la divina presencia de un alma tan compasiva como usted.
Todo este tiempo he tratado de servirlo lo mejor que pude en las condiciones en las que mi ignorancia y la inmensa misericordia del Señor me han puesto.
Quisiera hoy traerle ofrendas de miles de lotos: mi juventud, mi tiempo, mi corazón sincero, mi entrega; pero sólo tengo lo que por la misericordia de Krishna he recibido de Él, más no algo que haya conseguido por mi propio esfuerzo.
Le traigo como ofrenda para Su trascendental placer el entusiasmo por el servicio en la forma de la Deidad de mi hijo Narayana, quién con sólo tres años de edad canta espontáneamente para Ellas y Les recita oraciones por las noches. Le ofrezco su casi experto “Mantra Hare Krishna”, el cuál recita sin falta todos los días antes del prasadam. La reverencia de su hermano Hari de un año, y su aplauso ante el Señor Gauranga.
Considero todo esto como la misericordia de Krishna, y gracias a Él es que hoy tengo algo para ofrecerle.
Como ofrenda propia, mía, tengo para entregarle mis únicas posesiones: mis apegos, mis errores y mi ignorancia, para que usted, como un sagrado fuego que todo lo devora, reduzca a cenizas todas estas contaminaciones, purificando así mi conciencia para poder ser, al igual que usted, instrumento puro y transparente de la voluntad de Krishna y Srila Prabhupada.
Quisiera nada más expresarle de alguna manera cuán afortunada me considero por haber sido aceptada bajo el abrigo y resguardo de su misericordiosa mirada. Quiero hoy, aquí, bajo la compasiva contemplación de Sri Sri Gaura Nitai, rogarles a Ellas que nunca permitan que esta extraviada sirvienta se aparte de este seguro refugio, el cuál si no lo abandono, con certeza me llevará al Destino Supremo.
distya tvayaunsisto `ham
krtas canugraho mahan
apavrtaih karna-randhrair
justa distyosatir girah
“Afortunadamente, me has dado tus instrucciones, y de ese modo me has concedido una gran bendición. Doy gracias a Dios por haber tenido los oídos abiertos a tus puras palabras.” (Srimad-Bhagavatam 3.22.7)
Esperando poder servirlo sin reservas, Su insignificante sirvienta,
Bhaktina Verónica
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