
Libros de Vyasa-Puja > Sri Vyasa-Puja 2001 > Ofrenda de Guru Maharaja a Prabhupada

Ofrenda de Guru Maharaja a Srila Prabhupada
Querido Srila Prabhupada:
Por favor acepta mis más humildes reverencias al polvo de tus pies de loto.
En el Srimad-Bhagavatam los sabios de Naimisaranya ofrecen la siguiente oración a Suta Gosvami:
tvam nah sandarsito dhatra
dustaram nistitirsatam
kalim sattva-haram pumsam
karna-dhara ivarnavam
«Nosotros creemos haber conocido a Su Gracia por la voluntad de la Providencia, sólo para que lo aceptemos como capitán del barco de aquellos que desean atravesar el peligroso océano de Kali, el cual deteriora todas las buenas cualidades de un ser humano.» (SB 1.1.22).
Este verso se aplica perfectamente a ti Srila Prabhupada. En base a fuentes autoritativas podemos entender que tu aparición fue parte de un plan más grande, puesto en marcha por Caitanya Mahaprabhu y que tu eras uno de Sus sirvientes confidenciales para diseminar Su misión por todo el mundo. Para cumplir una misión como esta, requiere una personalidad muy especial, tal como es confirmado en el Caitanya-caritamrta:
kali-kalera dharma—krsna-nama-sankirtana
krsna-sakti vina nahe tara pravartana
«El sistema religioso fundamental en la era de kali es el canto de los santos nombres de Krishna. A menos que uno esté empoderado por Krishna, no se puede propagar el movimiento de sankirtana.» (Cc. Antya 7.11).
Es aún inconcebible para mi, cómo por la gracia de Krishna yo fui capaz de encontrarte personalmente muchos años atrás. En aquel momento yo me había sentido atraido por tus devotos y me había mudado al templo. Aún así y sin saber mucho, tu inmediatamente me aceptaste como uno de tus discípulos.
Los años que siguieron estuvieron llenos de aventuras trascendentales. Nosotros eramos todos jóvenes y entusiastas y tu eras nuestro guía perfecto. Debido a que teníamos fe firme en tus instrucciones, lavida era simple y tu movimiento se expandió muy rápidamente. No había competencia; nosotros teníamos lo mejor de todo porque te teníamos a ti. Tu nos guiabas muy cuidadosamente y bajo tu ojo vigilante no se arrastraría ninguna desviación filosófica que minara nuestra fe. Nosotros sentiríamos tu presencia muy fuertemente, aún cuando fueramos capaces de verte una o dos veces al año. De vez en cuando recibiríamos uno de tus nuevos libros, algún cassette nuevo con alguna clase, escucharíamos acerca de tus gloriosas actividades o veríamos alguna fotografía tuya reciente. Aún cuando también habían problemas en aquellos tiempos, parecía que se solucionaban rápidamente y sin divulgarse mucho. La vida era austera pero bienaventurada, ya que estabamos completamente absortos en tu misión de prédica. Teníamos la confienza de que Krishna se encargaría de nuestras necesidades si nosotros nos rendíamos. Aún hoy te estoy agradecido por esta maravillosa experiencia.
Me gustaría seguir glorificando tu movimiento en el mismo humor, pero desafortunadamente las cosas han cambiado desde que tu nos dejaste, Srila Prabhupada. En ausencia de tu poderosa presencia, Kali ha ganado más influencia nuevamente. Es asombroso, especialmente durante estos últimos años, cómo tu movimiento se ha visto sometido a ataques pesados de todos lados y como la fe de muchos de tus seguidores ha sido sacudida.
¿Quién hubiera imaginado esto cuando tu estabas entre nosotros? En realidad, como perfecto acarya tu preveías tales problemas, tal como escribiste en unos de tus significados del Srimad-Bhagavatam:
«El acarya, siguiendo las órdenes superiores de la Suprema Personalidad de Dios o de Su representante, viene a establecer los principios de la religión tal como se enuncian en el Bhagavad-Gita. Religión significa seguir las órdenes de la Suprema personalidad de Dios. Los principios religiosos comienzan en el momento en que nos entregamos a la Suprema Personalidad de Dios. El acarya tiene el deber de propagar un sistema religioso genuino e inducir a todo el mundo a postrarse ante el Señor Supremo. Los principios religiosos se ponen en práctica mediante la ejecución del servicio devocional, y específicamente mediante los nueve procesos que comienzan con escuchar, cantar y recordar. Por desgracia, cuando el acarya se va, los bandidos y no devotos aprovechan para introducir principios desautorizados, haciéndose pasar por svamis, yogis, filántropos, asistente sociales, etc. En realidad, la misión de la vida humana es ejecutar las órdenes del Señor Supremo, como se afirma en el Bhagavad-Gita (9.34):
man-mana bhava mad-bhakto
mad-yaji mam namaskuru
mam evaisyasi yuktvaivam
atmanah mat-parayanah
«Ocupa tu mente en pensar en Mí, sé mi devoto, ofréceme reverencias y adórame. Estando completamente absorto en Mí, ten la seguridad de que vendrás a Mí»
El deber principal de los miembros de la sociedad humana es pensar en la Suprema Personalidad de Dios en todo momento, ser Sus devotos, adorar al Señor Supremo y postrarse ante Él. El acarya, el representante autorizado del Señor Supremo, establece esos principios, pero cuando él se va, de nuevo vuelve a imperar el desorden. Los discípulos perfectos del acarya tratan de remediar la situación siguiendo sinceramente las instrucciones del maestro espiritual.» (Significado SB 4.28.48).
Yo sé que tu siempre nos vas a proteger de todos los peligros Srila Prabhupada con tal que nosotros sigamos tus instrucciones de mantener un alto estándar de higiene espiritual, tal como levantándonos temprano, cantando dieciséis rondas, siguiendo los cuatro principios regulativos (de comer solamente prasadam, no sexo ilícito, no intoxicación y no juego de azar), leyendo tus libros muy cuidadosamente y ocupandonos tanto como podamos en tu misión de prédica. Tu mencionaste muchas veces cómo por hacer esto nosotros siempre tendríamos tu companía trascendental.
Aún cuando sé todo esto, debo admitir que encuentro difícil a veces de entender cual es el plan de Krishna. Por eso, en este auspicioso día de tu aparición, te pido para que me bendigas con la necesaria visión y determinación para continuar sirviendote e inspirar a otros a hacer lo mismo. Yo soy muy débil y dependiente de tu misiericordia.
Gracias Srila Prabhupada por todo lo que me has dado.
Tu indigno sirviente,
Bhakti-bhusana Swami
![]() |
![]() |
||||||||||
![]() |
|||||||||||