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Janaka das
nama om visnu-padaya krsna-presthaya bhu-tale
srimate bhakti-bhusana-svamin iti namine
Querido Guru Maharaja:
Por favor, acepte mis respetuosas reverencias.
¡Todas las glorias a Srila Prabhupada!
Cada año que me siento a escribir una ofrenda para Usted, es la mejor prueba para saber si estoy avanzando en mi vida espiritual, y si realmente estoy entendiendo algo de este proceso de conciencia de Krishna y de la relación con el maestro espiritual.
Pero cuando veo que son pocas las palabras que salen de mi corazón, me siento frustrado y presiento que hay muchos deseos materiales todavía que obstaculizan mi avance.
Tampoco quiero reunir un montón de bellas palabras, sacadas de diferentes libros, y expresar algo ficticio y ajeno a mi sentir.
Solamente quiero contar un incidente que sucedió hace dieciocho años, y que marcó a fuego mi vida espiritual hasta el día de hoy.
Usted había ido a hacer un programa a Rosario y yo seguí atentamente su clase, muy conmovido por sus palabras.
En la parte de preguntas, le pregunté: ¿Qué diferencia hay entre el Karma, el Jñana, el Astanga y el Bhakti-yoga?.
En ese momento yo especulaba bastante con esas cosas, y Usted me respondió en forma concisa: «¡Bhakti es todo!», y se dirigió a otra persona para responder la siguiente pregunta.
Sinceramente yo esperaba una respuesta mucho más filosófica y más técnica, pero con el correr de los años, y ya como su discípulo pude entender la grandeza de esa respuesta.
Primero porque su vida esta plagada de bhakti, y esa respuesta era el sentir de un joven sannyasi absorto en Krishna. Y segundo porque con ella Usted me enseñó a centrar mi atención únicamente en Krishna, en su aspecto de Bhagavan.
Muchas cosas buenas han ocurrido en todos estos años, pero también otras han sido malas y, de no haber sido porque Usted instaló esa semilla del bhakti en mi corazón, no hubiese podido resistir las muchas trampas tejidas por maya.
En realidad, y en un sentido espiritual, no existen tales cosas como buenas y malas: ¡Todo es bueno!, todo ayuda para nuestro avance espiritual. Pero es difícil sobrellevar los malos momentos si uno no tiene la guía experta de un maestro espiritual como Usted.
Yo mismo lo he visto actuar a Usted en momentos difíciles, he estado cerca suyo en esas circunstancias, y su entereza espiritual para afrontarlos han sido y serán por siempre la gran inspiración de mi vida. Esto lo digo prácticamente cada año, en cada ofrenda, pero no me cansaría de decirlo por el resto de mi vida, porque su ejemplo marca mis pasos y siento que por seguirlo correctamente tengo todas las chances de volver con Krishna. Esto no significa que me sienta cualificado para ello, simplemente Usted es quien tiene todas las cualificaciones y yo solamente tengo que seguirlo.
Muchos sólo ven a Guru Maharaja, o lo que está relacionado con él, cuando ven al sirviente que le lleva el prasadam, o cuando se sienta en la Vyasasana para dar una clase, o cuando lo reciben con una guirnalda, o cuando lo despiden con un kirtan; pero hay otro Guru Maharaja: El que está detrás de la escena, el que sufre por todos y cada uno de sus discípulos, el que se siente impotente ante cada mal paso de uno de ellos, el que soporta humildemente las diferentes críticas de aquellos que no son muy concientes de Krishna y de la grandeza de su devoto, el que se enferma por los problemas que viene escuchando desde hace años, y, sin embargo, no se queja de nada ni de nadie.
Esa inmunidad espiritual ante la adversidad, esa convicción filosófica ante las especulaciones, y esa humildad desbordante ante aquellos que quieren sacarle una mala actitud o un mal gesto, hacen que Usted sea el ejemplo vivido del bhakti.
No por casualidad Usted es: Bhakti-bhusana Swami, aquel que esta adornado con todas las buenas cualidades del bhakti.
Su sirviente con menos realización,
Janaka das
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