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Haihaya das

nama om visnu-padaya krsna-presthaya bhu-tale
srimate bhakti-bhusana-svamin iti namine

Mi querido Guru Maharaja:

Acepta por favor mis humildes reverencias a tus pies de loto.

Encontré en el Srimad-Bhagavatam el siguiente verso que me pareció apropiado para incluirle en esta pequeña ofrenda (no por su extensión sino por su poco contenido de devoción).

Dice así el Señor Brahma en sus oraciones al Señor Krishna (SB 10.14.24):

evam-vidham-tvam sakalatmanam api
svatmanam atmatmataya vicaksate
guru-arka-labdhopanisat-sucaksusa
ye te tarantiva bhavanrtambudehim

«Aquellos que recibieron del maestro espiritual, semejante al sol, la visión clara del conocimiento pueden verte de ese modo, como la propia Alma de todas las almas, la Superalma del yo de todos. Comprendiendo así vuestra personalidad original, ellos pueden atravesar el océano de la existencia material ilusoria”.

Pero sucede, mi querido Guru Maharaja, que la mayoría de las veces no puedo contemplar dentro de mi mente esta esclarecedora luz que es tu misericordia sin causa. Debido a esa mezquina flaqueza del corazón (la identificación errónea con el cuerpo y mente materiales con todas sus relaciones) tal como en un día nublado no vemos al sol a pesar que éste se encuentre en el cielo, y otras veces de manera inversa.

También por tu misericordia, Guru Maharaja, puedo ver las cosas en su correcta perspectiva; puedo verte a ti como el devoto puro de Krishna y como el sol que ilumina con la deslumbrante luz del conocimiento; y la firme determinación en el sendero del servicio devocional a la Persona Suprema, y a mí mismo como una pequeñísima e insignificante sirviente de su Divina Gracia.

Querido Guru Maharaja, gracias por todos estos años que nos brindaste a Srila Prabhupada a nosotros (queremos ser devotos) y al mundo entero, de prédica ininterrumpida y de aliento y estímulo para la práctica del servicio devocional.

Gracias por tu invalorable asociación que nos mantiene vivos en este océano de muerte y pestilencia que es el mundo material, especialmente en Kali-yuga.

Esperando contar con sus bendiciones para seguir sirviendo a sus pies de loto que son mi único refugio verdadero.

Tu insignificante sirviente

Haihaya das