
Libros de Vyasa-Puja > Sri Vyasa-Puja 2001 > Caitanya Priya devi dasi

Caitanya Priya devi dasi
¡Todas las glorias al movimiento de sankirtana del Señor Caitanya Mahaprabhu!
¡Todas las glorias a Srila Prabhupada!
Querido Maestro Santo, acepte mis más humildes reverencias al sagrado polvo de sus pies de loto.
Querido Maestro Santo, en el día de su aparición, esta entidad viviente se lamenta por no poder reciprocar con algo de entendimiento todos los sacrificios y austeridades a los que voluntariamente se ha sometido a lo largo de todos estos años para darnos conocimiento verdadero, y así sacarnos de la ignorancia que nos conduce al sufrimiento.
Si algo ha quedado bien claro es su fuerza y determinación para salvar a estas almas caídas, su preocupación por nuestra vida espiritual, su persistencia en tratar de sacudir el polvo de nuestro corazón para que resurja en él nuestro amor latente por Krishna, la Suprema Personalidad de Dios; sus esfuerzos para despertar nuestra fe en las enseñanzas de Srila Prabhupada; y hasta su interés por nuestros asuntos materiales.
Usted ha tenido siempre una gran misericordia con nosotros. Pero a pesar de que mi corazón exhibe la bondad que encierra su propósito, sigo sin rendirme, tan dura como una piedra, sumida en la ignorancia que me apega a la vida materialista. Mi inteligencia y determinación son tan pobres que aún después de haber escuchado por años su inapreciable prédica, sigo dudando, especulando, y esperando no sé qué de esta vida sin sentido.
Krishna ha sido muy misericordioso conmigo, al haber permitido que escuchara la verdad impartida por personalidades santas y ejemplares como Usted; al darme la oportunidad de asociarme con los devotos, y al acercarme a los libros de Srila Prabhupada, que son un océano de felicidad dentro de este árido desierto material.
Ellos son mi refugio cuando mi mente se agita o cuando la vida me golpea, porque cada uno de sus renglones encierran conocimiento perfecto y la consecuente felicidad.
Por todo esto siento que tengo una gran deuda con Usted, y al comprobar que nada hago para retribuirla, hace que me sienta mal. Sólo espero que el deseo de sentirme bien lleve a transformar mi indolencia en determinación, en respeto y entendimiento por este conocimiento invalorable.
¿Cuándo llegará el día que alcance la inteligencia para poder intentar satisfacerlo como se merece? ¿Cuándo será el día que desee servir con humildad y devoción a los devotos? ¿Cuándo tendré entendimiento para sentir amor sincero por todas las criaturas sin hacer diferencias? ¿Cuándo tendré la valentía y determinación para decirle con absoluta sinceridad: «Aquí estoy, querido Guru Maharaja, dispuesta a darlo todo por la causa de Srila Prabhupada, que es la suya!».
Quien aspira a ser la sirvienta del último de sus sirvientes,
Caitanya Priya devi dasi
![]() |
![]() |
||||||||||
![]() |
|||||||||||