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Bhaktina Lucia

nama om visnu-padaya krsna-presthaya bhu-tale
srimate bhakti-bhusana-svamin iti namine

Mi amado Señor, le pido por favor acepte mis más humildes y sinceras reverencias a sus pies de loto.

Todos los planes los hace la Suprema Personalidad de Dios. Pero él es tan bueno y misericordioso con los devotos que quiere darles el mérito a ellos, los cuales ejecutan Su plan de acuerdo con Su deseo. Me atrevo a decir que por Su misericordia sin causa Usted ha tomado la decisión de enseñar. Queriéndome expresar de una manera correcta y con plena sinceridad, y aunque me falte humildad y sea un ser muy contaminado, espero acepte mis dulces palabras.

Krishna baila en su corazón, exaltando en sus ojos una gran ventana a la liberación, y expresando en su sonrisa un gran alivio y comprensión. Más que perfectos, más que justos y puros son sus deseos. Sólo en la gracia que llena su voz se esconde y deslumbra todo lo que alguna vez soñé y esperé encontrar: Krishna. Sólo por sus palabras nectáreas mi corazón ha llorado verdaderas lágrimas, verdaderas. En Usted he refugiado mi ansiedad de conocimiento, pues por mi ignorancia y maldad mi corazón no puede entender las enseñanzas que Srila Prabhupada nos da.

Me gustaría transmitirle mi más sincero sentir. Krishna ha tenido un plan, y por Su misericordia sin causa nos dio un guru, un vaisnava puro. Las enseñanzas de un guru no se comparan con nada de este mundo material.

Gracias a Srila Prabhupada y a Usted hoy es un día muy especial, el cual es tocado mágicamente, e invaden los más refulgentes rayos del sol, y perduran los perfumes más eternos. ¿Cómo poder expresar, mi señor, lo que Usted es? ¿Cómo poder describir el regalo que nos ha dado? Así como si abriera sus manos sembrando semillas de devoción, sólo vuelvo a disculparme por mis ofensas, y me postro con gran respeto y reverencia ante sus pies de oto, pues en mi corazón una hermosa plantita ha hecho brotar. Sólo me gustaría saber, ¿cómo puedo servirlo? Y agradecer lo que Usted nos otorga, que no es cualquier regalo, es el más sublime de los regalos: Krishna.

¡Gracias, gracias por enseñarme a vivir de verdad!

¡Gracias, es bello saber que existen maestros!

Su más insignificante aspirante a sirviente,

Bhaktina Lucía