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Raivata das
Querido Guru Maharaja:
Por favor acepta mis más humildes reverencias al inmaculado polvo de tus pies de loto. ¡Todas las glorias sean para Srila Prabhupada!
Siempre me es difícil poder trasuntar en palabras lo que tu representas para mi como mi padre eterno. ¿Cómo poder describirlo? ¿Cómo poder explicar lo que es no ser huérfano? La gente va por el mundo, sin saber cuál es el objetivo de la vida humana, para qué es ella, y cuando se enfrentan a la muerte, ellas están... ¡¡SOLAS!! Pero cuando un devoto lo hace, él no está solo, junto a él está Krishna, el santo nombre, los vaisnavas, el maestro espiritual, Srila Prabhupada... Por ello, un devoto no es huérfano, ya que tiene la eternidad de su lado. Por eso la vida de un devoto es gloriosa, y su lucha grandiosa, pues su lucha es la lucha más excelsa de toda la creación, y su vida, un éxito rotundo.
Querido Guru Maharaja, tú eres experto. Sumamente experto en llegar al corazón de nosotros. Sumamente experto en ver todas las cosas desde la perspectiva apropiada, y, en pocas y exactas palabras, dar la verdad más conclusiva y absoluta.
Yo te admiro profundamente. De hecho, no conozco a nadie que tenga tu talle. ¡Y siempre tan rendido a Krishna, dotado de esa increíble humildad!
Tus glorias son ilimitadas, y provienen del seno de la energía superior con la cual estás eternamente casado en comunión absoluta. Tu akti proviene directamente del mundo espiritual, de Krishna, del Señor Caitanya y de Srila Prabhupada, los cuales te empoderan cada día más, y más, y más.
Tú eres el ejemplo perfecto del sirviente del sirviente del sirviente; tú lo predicas y lo practicas en forma perfecta, pues siempre estás dispuesto a ayudarnos a nosotros, así como a todo el mundo. Pues es la cualidad del sadhu el que todas y cada una de sus acciones sean para el beneficio del resto de las entidades vivientes.
No me cabe duda de lo difícil que debe ser para tí cargar con todos nosotros. Tú eres nuestro padre, y yo ahora sé lo que es ser padre. Recuerdo el año pasado, cuando mi hijo Gopal recién tendría 6 meses, tú estabas sentado, lo miraste, me miraste a mi, y me dijiste: «Ahora tienes una graaaan responsabilidad». Yo entendí plenamente ello, y ciertamente que es así. Pues ser padre significa ser responsable del bienestar de sus dependientes. Y sé que es pesado. Tiene sus felicidades, pero también sus aflicciones.
Pero yo sólo tengo UN hijo. Tu... ¡¡¡Tú tienes tantos!!! Tantos por los que velar, tantos en quienes pensar. Sé positivamente que es así, que tu velas íntimamente por nosotros, tus hijos, que le oras en tu fuero interno a Krishna por mí, por el tonto Raivata, por Gauranga, por Aravinda, por Kaualya, por Janaka, por... por todos. Por todos y cada uno. Por los que están, por los que se han ido -y que volverán-, y también por los que desgraciadamente no lo harán. ¿Y cómo podemos retribuir semejante ofrenda tuya hacia nosotros? ¿Cómo podemos responderla? No existe forma. No la hay. Imposible. Lo único que puedo hacer es mi mejor esfuerzo, que es tan insignificante...
La historia de la humanidad está marcada o dirigida por las personas de calibre, las que marcan, las que calan hondo en la sociedad. Ellas provocan las revoluciones del pensamiento, en las artes, en toda manifestación humana. Y tú eres una de ellas. Tú has promovido los cambios culturales de estos países bajos hacia la cultura vaisava. Tú has cambiado la historia de estos países del cono sur. Tú sólo. Uruguay y Argentina, así como Paraguay, han sido liberados por tí y sólo por tí. Y todos los que tuvimos la fortuna de ser parte de tu trascendental liderazgo hemos sido anotados en la lista del Señor para ser merecedores de la liberación del cautiverio y muerte, y sólo por haberte asistido. ¡Tan grande es así tu gloria!
Mi querido Guru Maharaja, como todos los años, siempre aprovecho esta gloriosa ocasión del Vyasa-Puja para hacer nuevamente los votos de fidelidad hacia tu persona. Siempre veo esta ocasión como una gran oportunidad para hacerlo públicamente. Porque si yo me apartara de tus pies de loto, mi vida realmente carecería de sentido.
Guru Maharaja, te agradezco desde lo más profundo de mi corazón todo lo que haces por mi. Yo no lo merezco, pero tú igual me lo das. Gracias. Gracias. Gracias.
Y perdona las ilimitadas ofensas que cometo a tus pies de loto.
Gracias queridos hermanos espirituales por estar conmigo. Gracias por darme su apoyo y amistad. Gracias a todos.
Quien aspira vivir y morir junto a su querido Guru Maharaja, el más inútil de sus sirvientes,
Raivata das
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