Libros de Vyasa-Puja > Sri Vyasa-Puja 2000 > Haihaya das

HAIHAYA DAS

nama om visnu-padya krsna-presthaya bhu-tale
srimate bhakti-bhusana svamin iti namine

Mi querido Guru Maharaja

Acepta mis humildes reverencias al polvo de tus pies de loto.

Algunos años han pasado (no pocos) desde mis comienzo en conciencia de Krsna. Época en la cual llegando al templo, no era difícil encontrarte en algún sitio visible, ya sea cantando rondas en el patio, caminando o sentado en la escalera de entrada, bajo las grandes hojas del banano. Otras veces te sentabas en ese sofá largo en el salón al lado del templo y conversabas muy amablemente con los invitados y devotos. Yo también me sentaba en otro sillón, o inclusive en el mismo en el que tú estabas. No sabia de la etiqueta, sólo sentía una gran atracción hacía ti.

Era también frecuente por aquella época (debido a un arreglo especial de Krsna) que uno tuviera la fortuna de poderte oír cantar Jaya Radha Madhava con tu dulce voz, y luego la clase de Bhagavad-Gita ¡tan extática¡ Y ahora que escribo ésta en separación, y con la perspectiva que me da el tiempo, puedo entender de alguna manera lo maravilloso que fue haberte conocido, mi querido Guru Maharaja, porque, como se explica en el Srimad-Bhagavatam, 1.2.32:

"El Señor puede ser realizado a través de la recepción auditiva del mensaje trascendental, y éste es el único camino para experimentar los temas trascendentales. Así como el fuego en la madera es encendido por otro fuego, la conciencia divina del hombre puede, similarmente, ser encendida por otra divina gracia. Su Divina Gracia el maestro espiritual puede encenderla tal como madera entidad viviente, por impartir apropiados mensajes espirituales inyectados a través de los oídos receptivos".

Así, de la misma manera que la madera, mi querido Guru Maharaja, así encendiste el fuego de la vida espiritual en mí, que estaba como muerto y derrotado por la energía ilusoria, abriéndome el camino de vuelta a casa, de vuelta a Dios, enseñándome con tu ejemplo a servir a Krsna y rendirme cada día más.

Muchas gracias Guru Maharaja por bendecirnos con tu asociación y tus inmaculadas enseñanzas.

Tu insignificante sirviente,

Haihaya das