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Bhakta Gerardo

Mi amado Guru Maharaja:

Ruego a Usted acepte mis más humildes y sinceras reverencias.

Mi señor, por su misericordia sin causa es que yo, siendo tan caído e inútil, tuve la gran fortuna de poder refugiarme en sus pies de loto. Pienso que en mis vidas previas tuve que haber hecho algo bueno para que en esta vida hay tenido la enorme dicha de haber conocido a una gran alma como Usted. Y por si fuera poco, haberme aceptado como discípulo suyo. Son mis deseos no darle mucho trabajo y que Usted se sienta satisfecho conmigo.

Sigo la antorcha con la cual Usted está iluminando a todas las almas caídas, así como los pasos de sus pies de loto, los cuales al caminar están purificando todo por donde quiera que van. Sus palabras, así como sus instrucciones, está llenando el éter con vibraciones trascendentales.

Mi ignorancia, poco a poco, va a ser destruida, y va a ablandar mi corazón, el cual es duro como una roca.

Quiero que Usted sepa que siempre está conmigo a través de sus instrucciones, de sus clases, bhajanas y kirtanas, los cuales tengo grabados, así como a través de sus fotos y cartas.

Recuerdo el primer día que lo vi, fue en 1991, en el emplo de la calle Pablo de María. Los devotos me habían dicho que fuera a la clase de Bhagavatam, que la iba a dar un maestro espiritual que había venido. Cuando entré en el templo estaban en pleno kirtana, lo busqué con la mirada, y me dije: «¡Debe de ser ése!» Usted estaba tocando las karatalas, absorto en el baile y canto del mantra Hare Krishna. Hoy, después de nueve años, es mi maestro espiritual, y gracias a Usted voy a hacer de mi vida un éxito, y sacar el mejor provecho de una mala ganga, como decía Srila Prabhupada.

Por eso gracias y todas las glorias al movimiento de sankirtana del Señor Caitanya Mahaprabhu por haberme puesto a los devotos en mi vida.

Gracias y todas las glorias a Srila Prabhupada por todo lo que nos dejó.

Y gracias infinitamente a Usted, mi amado Guru Maharaja, por haberme permitido refugiarme a sus pies de loto.

Su inútil, caído e insignificante sirviente,

Bhakta Gerardo