Libros de Vyasa-Puja > Sri Vyasa-Puja 2000 > Bhakta Eduardo José

Bhakta Eduardo Jose

¡Todas las glorias a Sri Caitanya Mahaprabhu!
¡Todas las glorias a Srila Prabhupada!
¡Todas las glorias a la sucesión discipular!, y
¡Todas las glorias a tí, Srila Bhakti-bhusana Swami!

 

Mi amado Guru Maharaja:

Por favor acepte mis más humildes reverencias al polvo de sus pies de loto.

Hace ya algunos años que dos grandes amigos trajeron a mi vida esta filosofía de conciencia de Krishna.

Al principio conocí a su maestro espiritual y pensé que él podía ser el mío; luego conocí a Srila Acaryadeva y se presentó la duda de que si no sería éste mi guru. Más tarde apareció Srila Acaryapada y junto con él otra vez la duda: ¿quizás sea éste el guru que necesito? ¡Hasta que por fin un día asistí al templo de Buenos Aires y presencié una clase de Su Santidad Srila Bhakti-bhusana Swami, y allí las dudas se disiparon por completo, y supe en mi corazón, que me grito ¡Jaya!, que si habría de tomar el sendero del servicio devocional a Dios, Krishna, tú serías mi guía.

En el momento de ver tu excelsa persona, un sentimiento de amor me inundó, y a partir de ese instante cada segundo que permanecía en tu trascendental asociación, ese amor crecía y mi devoción por Sri-Sri-Goura-Nitai también, hasta el día que ello me impulsó a vivir en el templo.

Mi orgullo y mi necedad hicieron que ese intento se frustrara, pero aún así el amor por tí no cesaba.

Mi señor, te suplico consideres la posibilidad de aceptarme como al peor de tus discípulos y me permitas tomar refugio en el polvo de tus pies de loto. Yo veo en tí la encarnación misma de la misericordia, y nada me haría más feliz en los tres mundos que servir a tus pies de loto y así intentar emprender nuevamente el camino que nos marcó nuestro eterno bienqueriente, tu maestro, Srila Prabhupada, a quien tú sirves con tanto amor, respeto y seriedad, como yo deseo servirte a ti.

Por favor, una vez más, te imploro aceptes a este desafortunado tonto como tu siervo, ya que sin tu misericordia sin causa sólo me mantendría en la más oscura ignorancia.

Mi adorado Guru Maharaja, no poseo ninguna buena cualidad, ni tampoco inteligencia, pero tengo un profundo deseo y es servirte vida tras vida. Que obedecer tus instrucciones sea mi único objetivo.

Ante tí me postro eternamente y te ofrezco mis más sinceras y humildes reverencias.

El más tonto y caído de tus aspirantes a sirvientes,

Bhakta Eduardo José